Lava los caracoles frescos cuidadosamente para eliminar cualquier suciedad. Enjuágalos varias veces con agua fría.
En una cacerola grande, hierve agua suficiente para cubrir los caracoles. Agrega sal y cocina los caracoles en agua hirviendo durante 10 minutos para eliminar cualquier impureza.
Una vez cocidos, retira los caracoles del agua y escúrrelos bien.
En la misma cacerola, mezcla el vinagre, el agua, el azúcar, el laurel, las semillas de mostaza y la pimienta en grano. Lleva la mezcla a ebullición y luego reduce el fuego a fuego lento.
Agrega los caracoles a la cacerola y cocina a fuego lento durante 15-20 minutos para que absorban los sabores del encurtido.
Mientras tanto, esteriliza los frascos de vidrio sumergiéndolos en agua hirviendo durante unos minutos.
Retira los caracoles del fuego y colócalos en los frascos de vidrio esterilizados. Añade las hierbas aromáticas si lo deseas.
Llena los frascos con el líquido de encurtido caliente hasta cubrir completamente los caracoles.
Cierra los frascos herméticamente y déjalos enfriar a temperatura ambiente.
Una vez enfriado, almacena los frascos en el refrigerador durante al menos 24 horas antes de consumirlos para que los sabores se desarrollen adecuadamente.
¡Disfruta de tu encurtido casero de caracoles en cualquier momento! Recuerda mantener los frascos refrigerados y consumirlos en un plazo de 2-3 semanas.