Lava los mejillones frescos bajo agua fría y quítales las barbas. Descarta los mejillones rotos o abiertos.
En una cacerola grande, añade el vinagre de vino blanco, el agua, el azúcar, el ajo picado, las semillas de mostaza, eneldo y cilantro, la sal, la pimienta negra y las hojuelas de chile rojo (opcional). Lleva la mezcla a ebullición.
Agrega los mejillones a la cacerola y cocina a fuego medio-alto durante 5-7 minutos, hasta que los mejillones se abran. Remueve ocasionalmente.
Retira la cacerola del fuego y deja que los mejillones se enfríen en el líquido durante unos minutos.
Con cuidado, coloca los mejillones en frascos de vidrio limpios y esterilizados. Vierte el líquido de cocción caliente sobre los mejillones, asegurándote de cubrirlos completamente.
Cierra los frascos herméticamente y deja enfriar a temperatura ambiente.
Refrigera los frascos durante al menos 24 horas antes de consumir los mejillones encurtidos.
Disfruta del encurtido de mejillones casero como aperitivo o añádelo a ensaladas y platos de mariscos.