Lava y corta en rodajas las 4 berenjenas.
Pon las berenjenas en una olla y añade un puñado de sal abundante sobre las berenjenas y remuévelas con la mano para que queden perfectas.
Déjalas unos 30 minutos y verás que sueltan agua, esto evitará que amarguen.
Enjuagamos la sal con abundante agua.
Ponlas en un colador para que se sequen.
En una olla añade un litro de vinagre y un litro de agua.
Añade las hojas de laurel a la mezcla.
Llevamos la mezcla a ebullición.
Cuando esté hirviendo, añade las rodajas de berenjena.
Déjalas hervir 4 o 5 minutos hasta que las rodajas estén pochadas sin que se rompan.
Escurre la mezcla y déjalas enfriar las rodajas en un plato
En un bol elabora el aderezo que deberás añadir en los tarros de conserva.
Añade el aceite de oliva, los dientes de ajos molidos o en rodajas, el orégano, los granos de pimienta y el pimentón picante.
Depende del tamaño del tarro de conserva, deberás utilizar varios.
Añade una cucharada del aderezo en la base del tarro y luego añade lados o tres rodajas golpeando en tarro o presiona con una cuchara para sacar todo el aire. Y repite el proceso hasta rellenar el tarro.
Golpea el tarro levemente para sacar todo el aire que haya podido quedar.
Conservar en el frigorífico y consumir a partir de la semana y media. Suelen conservarse en buen estado de 6 meses a un año. Aunque dudo que te duren tanto.