Lava y pela el jengibre fresco.
Corta el jengibre en rodajas finas o en tiras delgadas según tu preferencia. Cuanto más delgado, mejor.
En una cacerola pequeña, hierve agua.
Agrega las rodajas de jengibre y cocina durante 30 segundos.
Escurre el jengibre y déjalo enfriar.
En una cacerola, calienta el vinagre de arroz, el azúcar, el agua y la sal. Remueve hasta que el azúcar y la sal se disuelvan por completo.
Añade las rodajas de jengibre escaldado a la mezcla de vinagre y azúcar.
Cocina a fuego lento durante unos 5 minutos hasta que el jengibre esté tierno.
Transfiere el jengibre y el líquido a un tarro de vidrio esterilizado.
Deja que se enfríe a temperatura ambiente y luego refrigéralo durante al menos 24 horas para que los sabores se mezclen y el jengibre adquiera su característico color rosa.
El encurtido de jengibre rosa está listo para acompañar tus platos de sushi caseros u otras comidas asiáticas.