Lava bien los kiwis y pela la piel.
Corta los kiwis en rodajas finas o en trozos pequeños según tu preferencia.
En una cacerola grande, combina el azúcar, el vinagre, la sal, la mostaza en grano, las semillas de eneldo, la pimienta negra, la cúrcuma y el jengibre molido. Lleva la mezcla a ebullición a fuego medio-alto, revolviendo ocasionalmente hasta que el azúcar se disuelva por completo.
Una vez que la solución de encurtido esté hirviendo, reduce el fuego a bajo y agrega los kiwis cortados. Cocina a fuego lento durante unos 5-7 minutos hasta que los kiwis estén tiernos pero aún conserven un poco de firmeza.
Mientras los kiwis están cocinando, esteriliza los frascos de cristal y sus tapas en agua hirviendo durante 10 minutos. Luego, escúrrelos y déjalos enfriar.
Con mucho cuidado, llena los frascos esterilizados con los kiwis cocidos y la solución de encurtido caliente, dejando aproximadamente 1 cm de espacio en la parte superior. Asegúrate de que los kiwis estén completamente sumergidos en la solución.
Sella los frascos con las tapas esterilizadas de forma hermética.
Deja enfriar los frascos a temperatura ambiente durante unas horas y luego refrigéralos. El encurtido estará listo para consumir después de 24 horas, pero es mejor si esperas unos días para que los sabores se mezclen completamente.